Dennis Córdoba-López, Director de Tecnología, Sociedad de Seguros de Vida del Magisterio Nacional (Costa Rica)
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19 de marzo de 2026
Cuando se me invitó a liderar el espacio de jóvenes durante la Conferencia ICMIF Americas 2025 en Costa Rica, lo asumí como algo más que una responsabilidad organizativa. Durante los últimos años he tenido la oportunidad de colaborar con ICMIF en grupos de innovación y participar en conferencias como Belo Horizonte 2024. Esas experiencias fortalecieron mi vínculo con la red, pero esta invitación representaba un reto distinto.
Más allá de la trayectoria, lo que realmente me motivó fue una convicción personal: nuestro sector necesita abrirse constantemente a nuevas perspectivas. Siempre me ha interesado cuestionar esquemas establecidos, promover una disrupción constructiva y generar conversaciones que impulsen conciencia y cambio real. Liderar el espacio de jóvenes era una oportunidad concreta para hacerlo.
Diseñar participación, no solo presentaciones
Desde el inicio tuve claro que no queríamos un formato tradicional. Las conferencias magistrales siguen siendo relevantes, pero si el objetivo era activar a la nueva generación de líderes mutualistas, necesitábamos algo más participativo.
Diseñamos entonces un taller de UX basado en la metodología Design Thinking, estructurado en sus cinco fases: empatizar, definir, idear, prototipar y validar. La intención era sencilla pero ambiciosa: crear un espacio donde los jóvenes pudieran escuchar, cuestionar, construir y contrastar ideas juntos.
En coherencia con el tema central de la conferencia —la resiliencia— el taller invitó a reflexionar sobre cómo el seguro puede convertirse en una herramienta real para apoyar a las comunidades frente a riesgos presentes y futuros. Los participantes trabajaron desafíos como la migración forzada, el desempleo, los eventos climáticos extremos, las enfermedades y la exclusión digital. De ese ejercicio surgieron propuestas innovadoras: programas de acompañamiento para personas migrantes desde su llegada hasta su integración, planes de comunicación dirigidos a personas desempleadas con información accesible y beneficios adaptados a su realidad, e incluso modelos de seguro que no solo compensen pérdidas ante desastres naturales, sino que permitan reconstruir de forma más resiliente.
La energía del espacio confirmó algo importante: cuando se brindan entornos abiertos, inclusivos y creativos, los jóvenes son capaces de generar soluciones innovadoras con un fuerte compromiso social.

Diversidad y realidades compartidas en América Latina
Uno de los aspectos más enriquecedores fue la diversidad de perspectivas. Los participantes provenían de distintas organizaciones, países y marcos regulatorios. Un mismo desafío podía analizarse desde ángulos completamente diferentes según la realidad de cada contexto.
Sin embargo, también quedó en evidencia que muchas de las problemáticas son compartidas en América Latina. Cambian las dimensiones del mercado o las normativas, pero desafíos como la vulnerabilidad ante eventos climáticos, la desigualdad social, la migración o la inestabilidad laboral se repiten en nuestras ciudades y comunidades.
Esa combinación entre diversidad y coincidencias generó un intercambio muy auténtico. Se compartieron experiencias exitosas, pero también aprendizajes derivados de errores o limitaciones. El diálogo fue abierto, respetuoso y colaborativo. Más allá de las ideas generadas, el taller fortaleció las redes profesionales y reforzó el sentido de comunidad dentro del movimiento mutualista.
Diálogo intergeneracional fuera del entorno formal
Otro momento significativo fue el Breakfast with CEOs. En un ambiente más cercano y fuera del entorno formal de las sesiones principales, los jóvenes tuvimos la oportunidad de interactuar directamente con líderes de amplia trayectoria, entre ellos Andrés Elola, Presidente de ICMIF Americas y Gerente General de Surco Seguros, y Arleene Medina, Presidenta Ejecutiva de la Cooperativa de Seguros de Vida (COSVI).
La cercanía del formato permitió romper barreras jerárquicas y crear un espacio de confianza. Se pudo conversar, preguntar, cuestionar y aprender de manera directa.
Lo que más me llamó la atención fue el énfasis en los estilos de liderazgo y el cambio generacional. Muchas preguntas giraron en torno a cómo liderar equipos compuestos por distintas generaciones con motivaciones y expectativas diferentes. Surgieron temas como el teletrabajo, la flexibilidad, el propósito y el equilibrio entre vida personal y profesional. Quedó claro que el liderazgo actual exige sensibilidad, capacidad de adaptación y comprensión profunda de las dinámicas humanas.
No solo escuchamos a los CEOs en su rol institucional; escuchamos a las personas detrás de esos cargos, compartir experiencias profesionales, decisiones complejas y aprendizajes de vida. Ese componente humano enriqueció significativamente el intercambio.
Un mensaje claro al sector
En la presentación de cierre de la conferencia tuve la oportunidad de compartir los resultados del espacio de jóvenes. Mi mensaje fue claro: necesitamos escuchar activamente a quienes vienen creciendo dentro de nuestras organizaciones.
Muchas organizaciones mutualistas tienen décadas de trayectoria, y esa historia es una fortaleza. Pero también implica la responsabilidad de cuestionar la forma en que hacemos las cosas. Los jóvenes aportan ideas, desean participar y están dispuestos a replantear esquemas cuando el contexto lo exige.
Crear espacios específicos para jóvenes líderes no es un gesto simbólico; es una decisión estratégica. Permite identificar talento que en ocasiones permanece subutilizado y fortalece una cultura donde innovación, compromiso social y sostenibilidad van de la mano.
Si queremos que el sector asegurador mutual siga siendo relevante frente a los cambios demográficos, tecnológicos y ambientales, debemos integrar estas nuevas voces en nuestros procesos de reflexión y toma de decisiones.

Liderazgo fortalecido y convicción renovada
En lo personal, esta experiencia fortaleció mi liderazgo. Participar en un entorno internacional amplía la visión y enriquece el criterio. Escuchar otras realidades organizacionales y contrastar enfoques ayuda a comprender mejor los desafíos compartidos.
Como anfitriones, mi equipo y yo buscamos hacer el espacio de manera distinta: menos rígido, más participativo y coherente con los valores de innovación e inclusión que promovemos. A pesar del tiempo limitado dentro de la agenda general del evento, logramos generar un entorno dinámico y significativo.
Confirmé algo que considero esencial: cuando nos atrevemos a intentar enfoques diferentes, obtenemos resultados distintos. Cambiar el formato transforma la conversación, y transformar la conversación puede cambiar la manera en que construimos el futuro del sector.
Mirando hacia adelante
La experiencia en ICMIF Americas 2025 reafirmó que el futuro del mutualismo y del seguro se fortalece cuando se construye junto a las nuevas generaciones. Su energía, su empatía y su capacidad de cuestionar no reemplazan lo construido; lo complementan.
Crear más espacios para jóvenes líderes no es solo una cuestión de inclusión. Es una apuesta por la resiliencia, la innovación y la sostenibilidad a largo plazo. Si escuchamos, integramos y empoderamos a quienes vienen creciendo en nuestras organizaciones, no solo impulsaremos su desarrollo, sino que fortaleceremos nuestras instituciones y el impacto social que buscamos generar.
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